La Bestia y la espada mágica
Director: Jacinto Molina
Nacionalidad: España
Año: 1983
He
leído mucho sobre las aventuras niponas de Paul Naschy, y siempre me ha
provocado mucha curiosidad saber cuánto habrá de leyenda en ellas y
cuánto será realidad. Pero lo cierto es que todo lo que gira en torno a
Naschy provoca una extraña e inexplicable fascinación. Desde que supe de
sus andanzas en el sol naciente he querido ver esta película. Waldemar
Daninski, el hombre lobo, enfrentándose a Samurais era demasiado bizarro
para que escapase de mis manos.
La
película empieza con un largo prólogo en el que se nos explica el
origen de la maldicion de los Daninski, para después mostrarnos a
Waldemar en Toledo buscando una cura para su licántropia en casa de un
hechicero judio que acaba siendo asesinado por la Inquisición, pero
antes de morir, el hechicero le aconseja que se marche a Japón y busque a
un samurai llamado Kian, que es el único que puede ayudarle. Así que
raudo y veloz, nuestro querido hombre lobo, hace las maletas y se
presenta en Japón, donde en las noches de plenilunio se transforma y se
carga a todo lo que se mueve, mientras de casualidad encuentra al Kian,
se enfrenta a una bruja, enamora a la hermana de Kian y aún le sobra
tiempo para cargarse a un tigre, al que se enfrenta en una escena
bastante espectacular y peligrosa, donde seguramente Naschy fue doblado
por el adiestrador de la fiera.
En
lo que a mí respecta, el nivel de bizarrismo que esperaba ha sido
cumplido, sin embargo, no voy a negar que la esperaba algo más
divertida, y aquí se abusa ya demasiado de esos diálogos de folletín que
eran marca de la casa del Tito Naschy. Aunque no me quejo, porque sabía
a lo que venía y la película me ha dado lo que ofrecía.